Nunca seré la misma, eso lo sé, no importa las horas en terapia, no importa el amor de mis padres ni su indignación, ya nada será igual, veo en sus miradas esa compasión, ese dolor que se me clava en el corazón, ya no me ven igual, ya no soy la niña que prometía un futuro nuevo lleno de logros, no, ahora soy una especie de mujer que le falta la mitad del alma incapaz de afrontar las torturas que por escasos minutos un infeliz le hizo sentir
